jueves, 27 de agosto de 2015

El Renacer: El llamado de la sirena

Una sirena que abandona la Atlántida en busca de su alma gemela. Un secreto oculto en la Lucila del Mar. Acción, magia, romance, energía cósmica, todos combinados bajo el paisaje y la mística de un pueblo costero.
El suspenso está muy bien manejado y pasan tantas cosas en el libro que sentí como si hubiera leído tres. Sin embargo, está narrado con tal agilidad y fluidez que uno se encariña con los personajes y sus conflictos (mágicos y humanos) y queda atrapado en la historia.


La imaginación de Nicolás Manzur sorprende y divierte no sólo en los aspectos románticos y mágicos de la historia, sino también en las batallas entre los personajes, que están muy bien logradas, y en su recreación de la mitología griega y otros elementos ocultistas.
La forma en que describe las sensaciones de Marina al llegar al pueblo costero y al percibir las distintas energías del lugar es muy realista, y me recordaron a muchas experiencias personales. Lo mismo sucede cuando Marina y otros personajes enfrentan sus dilemas.
Por momentos la historia tiene el ritmo de una película, lo cual es muy refrescante. Se nota que Manzur estudió cine, en especial por la forma en que se focaliza en los personajes.
Se destaca también la riqueza de la historia en los distintos tipos o especies de sirenas de diferentes reinos, cada una con su relación particular con la magia, que seguramente conoceremos más en los próximos libros.
En cuanto al romance, está muy bien retratado y con una visión adulta y no idealizada hasta el hartazgo (como se ha hecho en tantas novelas fantásticas) lo cual se agradece. Marina, Mateo y Martín son personajes con los que nos podemos identificar todos en diferentes momentos de la vida.
No puedo dejar de mencionar a Lucía, a Angie y a Cristal, tres personajes con los que también me encariñé mucho. Tendré que esperar hasta la próxima entrega para reencontrarme con todos ellos. Espero sea pronto.


lunes, 10 de agosto de 2015

El Regreso de Sailor Moon: Crystal

En los 90, Sailor Moon junto a Saint Seya me acercaron al manga y al anime. Si bien ya había visto otras animaciones japonesas, estas fueron las primeras donde había chicos y chicas con poderes basados en la mitología que enfrentaban el mal. A diferencia de los dibujitos americanos de esa época, en los japoneses no se quedaban cortos cuando tenían que retratar dramas y batallas. En el caso de Saint Seya, los personajes sufrían, tenían traumas y volaba sangre por doquier. Las Sailor Senshi se enfrentaban a enemigos oscuros y peligros mortales, sufrían y morían pero siempre resucitaban para reencontrarse en un nuevo día.

Imaginen mi alegría cuando me enteré que se estrenaba una remake de Sailor Moon, y que iba a ser emitida por Internet, ¡subtitulada!, en todo el mundo. Sabiendo que iban a ser pocos episodios y que iba a ser una versión distinta, decidí darle una oportunidad, por los viejos tiempos. Y me enganché bastante, divertido también por las discusiones en grupos de Facebook y las reacciones subidas a Youtube por Aurora Peachy.

Aviso que voy a hacer comparaciones con el anime de los 90. No para decir cuál fue mejor o peor, sino porque creo que fueron dos experiencias diferentes en momentos muy distintos, y cada una tuvo sus cosas interesantes y otras no tanto, y quiero comentarlas.



Animorphs #26: El Ataque (The Attack)

Como les conté en otro post, después de una muy buena veintena de libros, la serie juvenil Animorphs empieza a tener sus altibajos, por lo que decidí consultar en una página de Facebook de fans cuáles son los libros críticos que hay que leer, o los mejores. El Ataque es uno de ellos.
Me pareció un libro interesante, donde conocemos a los Iskroot, una raza vinculada a los Yeerks y que tiene que ver con uno de sus futuros posibles, y donde se nos describe a los Howlers y podemos verlos en acción. Es más, se enfrentan a los animorphs en el planeta de los Iskroot, para decidir la supervivencia de esa raza. Todo en una partida de ajedrez orquestada por el Ellimista y Krayak, de quien por fin conocemos más. Es aquel ojo que vio Jake en el libro seis, cuando moría el yeerk en su cerebro. Esto le permitió vislumbrar más allá del tiempo y el espacio y encontrarse con este genial monstruo lovecraftiano que de ahí en más comenzó a plagar sus pesadillas.

Los Howlers son criaturas espeluznantemente impresionantes: tienen garras retráctiles, su piel parece lava, sus ojos azules captan rastros de calor y están armados con láseres, armas con dardos y cuchillos. Pero también con un aullido que es como un grito sónico y aturde a sus enemigos. Uno de estos Howlers casi acaba con los animorphs, por lo que hacer frente a los siete parece una tarea imposible. Sin embargo Jake aprendió del Ellimista y se esfuerza por ver más allá. 
Lo más interesante sucede cuando uno de los animorphs adquiere a un Howler y su mente colectiva es algo completamente diferente a lo que esperábamos.
La resolución del libro me pareció un final justo e inteligente, a la altura de la historia. Sólo queda agregar que en este libro una de las parejas finalmente se besa en una escena tierna y emocionante que tiene sus ramificaciones en la trama de El Ataque y en la mitología de la historia. Algo que podría haber quedado muy cursi, pero que fue bien manejado.